domingo, 29 de abril de 2012

Miedo a la espera.

Estoy escuchando únicamente las aves. Me agrada mi ventana, tan llena de vida en cuánto se aleja de mi. Tan llena. Miedo. Al sentimiento de rechazo, no a mi, sino de mi parte. Yo no quiero -dejar- esto. Miedo. A no encontrar la paciencia.  A que todo intento será en vano, cansarme, paso a paso, cansarme, de intentar e intentar y no dar pasos hacia adelante, cansarme, de sentir esta recurrente decepción. Y cansada, dormir. DORMIR. DORMIR.

Hedonismo

Hoy topé con pared. Yo no quiero esto, entonces ¿Por qué lo hago? ¿Por qué me traiciono? La pared. O me detiene o me estrello hasta ser yo misma parte de ella. Estoy cansada y el dolor físico es merecido. El dolor emocional está ausente. Yo sé que hago mal y si, si pienso en ti. Pero también sé que huí de tu palabras, de la seguridad que sientes de ellas. De tu confianza en mí. Tú tienes mis únicos 10 centímetros cúbicos de pureza. Encontré la pared, no se llama consciencia. Ya le encontraré nombre... un día.

martes, 24 de abril de 2012

El bunker de los miedos.

Este es el vacío. Este es el escrito que me deja en claro que soy mortal y común. Tengo miedo a perder. Me criaron ganadores, me criaron ganadora. Y si pierdo, perdimos. Y no pasa nada. Pero "nada" es algo. ¿Qué pasa? Que te llevas mi victoria. Si pierdes, es mi derrota. Y el miedo radica en quedarme vencida. Las palabras brotan, como agua que envenena. Y por eso las rechazo. Tengo este síndrome. De negación a mi debilidad. De querer ser siempre fuerte. Mi primera reacción es encogerme. Tirarme al piso y dormir la tristeza. ¡QUE GRAN HAZAÑA! Mi cuerpo reacciona protegiendome pero estoy harta de que sea así. ¡Pelea, cobarde! Deja de dormir el sufrimiento. Soy impaciente. VEN VEN VEN.
¿Por qué "Tormenta y acomodo"? Porque eso es exactamente. Una disposición a gozar de la tormenta. Aunque sea la tormenta, dueña de todos los miedos.
Estoy harta. Estoy hasta la madre. De no poder acabar de entender mis sentimientos. De no saber afrontarlos. De huir. De ser alabada por el pinche mundo que tanto amo. Estoy harta de estar inestable. De ser observada. De no sanar la grieta. ESTOY HARTA, MALDICIÓN, HARTA. De este sentimiento de desacomodo. De este sentimiento cómodo que odio. De rechazar partes de mí misma. De olvidar. Harta de mis errores. De olvidar. De mi memoria. De olvidar. De no olvidar, también estoy harta. De no olvidar un sentimiento. De dejarlo en pausa y caerme en la alfombra cuando regresa. De estropear todo lo que hago. De sentir que no me lo merezco. ¡Claro que lo merezco! Soy un ego que camina. ¡Claro que lo merezco! (Pero acto seguido, me meto el pie.)